Ali LandivarBienestarColumnistasNoticias

El desamor

El desamor es una de las experiencias de la vida que más te marcan, me estoy refiriendo a un amor no correspondido, a una traición o a una ruptura de pareja.

Estas son las más difíciles de superar sin embargo, todas las heridas, incluso las emocionales, se curan. Solo hay que dar tiempo al tiempo y tratar de no pensar en ello, y tener claro el objetivo “OLVIDAR”, mejor recuerda lo bueno que viviste con esa persona, incluso, en medio del sufrimiento es posible hacer un repaso positivo de los hechos. Piensa que podrás aprender mucho de esta experiencia para poder analizar mejor una relación en el futuro. Hay que darse tiempo, la impaciencia no es buena a la hora de curar un desamor porque todo proceso de curación es lento.

Céntrate en ti. Lo más importante es el bienestar por lo tanto cuídate, mímate, arréglate bonita, haz cosas que te gusten y que no pudiste hacer antes porque a “EL “no le gustaban, rodéate de personas positivas, si es posible viaja, en fin, hay un sinnúmeros de cosas que se pueden hacer para no estar pensando todo el tiempo en lo que te hace daño. Y para llegar al punto del desamor, te diré, es cuando tu relación amorosa se convierte como algo sin valor, como diría yo, sin sal, simple, sin sabor. Cuando esto sucede, todo ese amor tan dulce y divino que sentían se acaba. Los motivos son muchos y varían según la actitud y comportamiento que opte cada uno.

Por lo general, la violencia es un factor primario en la pareja. La más común es la violencia emocional. Este tipo de violencia es la que no nos deja heridas físicas, pero si, nos hiere profundamente por dentro, en el alma, la autoestima y la confianza en nosotros mismos. Una de las formas de violencia emocional es justamente el DESAMOR. Millones de personas viven hoy atrapadas en relaciones de pareja que son solo una cascara, un escenario vacío de afectos y de amor. Esto es un error inmenso. El amor, la relación de pareja hay que gozarla, no padecerla. Nadie está obligado a permanecer junto a aquel que no quiere. Sin embargo, muchos lo hacen, principalmente en nuestra sociedad hispana.

¿Por qué? Esta es una resignación fatal; y es la pregunta del millón. También, es cierto que las mujeres somos más vulnerables que los hombres a la violencia por desamor. Una persona que se siente descalificada y desvalorizada por su pareja entra en un estado de acostumbramiento después de un periodo en el que ve como sus protestas o intentos por ser valorado, desaparecen. Este estado de acostumbramiento es muy perjudicial. El que se acostumbra a no ser amado o valorado, pierde la fe y comienza a no quererse, a no preocuparse por sí mismo. Lo que le sigue es una probable depresión y estado de estrés emocional. Al sentirse menos que el otro, comienza el pánico a ser abandonado y mal visto por la sociedad que lo rodea. Eso lleva a un sometimiento que profundiza todavía más el sentimiento de ser inferior o merecedor de amor.

El miembro de la pareja que sufre desamor es capaz de hacer cualquier cosa porque el otro le preste atención a la relación. Vive tu “luto”, y no apliques eso de: un clavo saca a otro clavo, todo llegara a su tiempo, como ya lo dije, se puede volver a amar y sin prisa.

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