Francisco M. Durán Rosillo

¿Serán los robots más importantes que un dreamer?

Es muy triste la perspectiva a la que nos arrinconan algunos políticos, limitando las posibilidades de una residencia permanente o una ciudadanía para los inmigrantes en los Estados Unidos.

Muchos jóvenes “dreamers” se han convertido en madres y padres de niños nacidos en este país, o sea de ciudadanos americanos, pero a pesar de ello, siguen con la incertidumbre. Los “dreamers” -soñadores como se les conoce en español quea su vez son millennials, se educaron en este país la gran mayoría, por tanto, no hay excusa, para negarles el derecho básico de ser parte de los Estados Unidos.

Cuando sus padres los trajeron, ellos no tuvieron la oportunidad de decidir y ahora que la tienen, que desean ser ciudadanos norteamericanos, se encuentran con las barreras legales.

La incertidumbre en la que viven muchos, les ocasiona problemas, pues, aunque han logrado el estado de legalidad, saben también que es algo temporal.

Esta situación de legalidad temporal no les permite -hasta cierto punto- decidir sobre su futuro.

Muchos desean inscribirse en una universidad, pero saben que, si no se les otorga una legalidad permanente, no solo no podrían graduarse, sino quedarse con una deuda estudiantil de por vida.

Entrevisté a Marc Mercado, para hacer esta columna, sus padres lo trajeron cuando tenía apenas tres años de edad.

Marc terminó la secundaria en Atlanta, domina el inglés y trató de contratar a un abogado para que le hiciera el trámite del DACA.

Desafortunadamente no pudo costear lo que le cobraba el abogado y decidió usar el internet e iniciar su trámite él mismo.

“Para muchos será difícil de creer, pero no tuve los $800 dólares que me cobraba el abogado, así que entré a https://www.uscis.gov y decidí hacerlo yo”, me contó el joven, aunque agregando que no estaba seguro de cuál sería el fin de su petición.

“Creo que hice todo bien, pero con migración nunca se sabe”, me dijo con una especie de angustia en la mirada.

Ojalá que la suerte acompañe a Marc y pueda efectivamente legalizar su situación para continuar con sus estudios.

Después de entrevistar a este joven, llegué a mi casa y me senté a ver la televisión.

Me encontraba viendo la programación de forma distraída cuando un comercial me llamó la atención.

En el comercial se veía a un robot aconsejando sobre un producto que la gente debía comprar.

Después de unos 15 minutos, otro comercial me volvió a llamar la atención.

En este se veía a unos drones entregando paquetes en las puertas de las casas. Les confieso que no puede evitar pensar en el joven dreamer Marc.

Pensé que a pesar de que Marc es una persona que creció en este país al que siente como suyo y que desea continuar aquí, aún vive la incertidumbre de su futuro.

¿Le estaremos dando más prioridad a los robots que a nuestros soñadores? ¿Serán más importantes para nuestra sociedad estas máquinas? Le dejamos la pregunta a las autoridades.

Francisco M. Durán Rosillo ha sido director editorial de cuatro diarios en México, redactor/reportero en Televisa; reportero de El Norte en Moterrey, coordinador de investigaciones de Turner Network Television Latin America, autor de tres libros y coautor de cuatro. Para mayor información puede ingresar a su página : https://sites.google.com/site/franciscoduranrosillo/gallery

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