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Joven Etíope se despertó con una hiena que babeaba en su cara. Ahora descansa tranquilo después de recibir asilo en EE.UU.

CASOS EXITOSOS

“Desperté una mañana mirando la cara de una hiena, su baba goteaba sobre mi mejilla. Estaba hambrienta y quería desayuno e intentaba decidir si yo estaba vivo. Mis perros la ahuyentaron antes de que ella pudiera decidir”. Daniel Sebhat, su madre y hermanos vivían en los bordes del gran vertedero(basurero) de Kore, en las afueras de Addis Abeba, la capital de Etiopía. Sobrevivían con el equivalente a tres dólares por mes – menos de lo que pagas por la taza de café de la mañana.

Cerca de ciento treinta mil personas viven de restos de comida que encuentran en el basurero de la ciudad, peleando por los restos con pájaros y hienas. El padre y la madre de Daniel son de dos tribus diferentes, ambos muy perseguidos en Etiopía.

Su padre abandonó a la familia cuando Daniel tenía 5 años, y la familia se mudó al basurero, buscando comida y plásticos, y durmiendo en el piso de sus amigos.

Desde los 11 años, Daniel dormía en el basurero y viajaba en camiones de basura a la ciudad donde los restos de comida eran mejores. Se encontró con agencias de ayuda por primera vez a la edad de 13 años, y dentro del primer año empezó a asistír a la escuela

A los 14 años, la agencia trajo a Daniel a los Estados Unidos. Después de aproximadamente un año, la agencia se quedó sin dinero, y estaba a punto de enviarlo de vuelta a Etiopía, pero sin la promesa de la escuela. Sería regresar a los vertederos, o quedar atrapados en la creciente resistencia armada y la persecución. “Las cuestiones tribales han crecido en Etiopía a un nivel mortal”, dijo Daniel.
“La tribu de mi padre está en batallas con el gobierno liderado por Tigray, y recientemente la tribu de mi madre también se unió a la oposición. Entre 2005 y 2010, la policía se llevó a hombres y niños que nunca regresaron, y fui testigo de los disparos de la policía contra mi mejor amigo”, agregó. Aunque llevaba más de un año en Estados Unidos, le pidió a Margaret Wong que revisara su caso.

Ella asignó a Azaadjeet Singh para entrevistarlo y ayudarlo a preparar los formularios. Fue muy difícil contar la historia, pero Azaad escuchó pacientemente, haciendo preguntas y obteniendo recuerdos que a Daniel le resultaban muy difíciles de contar, eran muy dolorosos. Luego, el abogado Jonathan Bartell se reunió con Daniel, revisando con él los tipos de preguntas que el tribunal de asilo probablemente haría, para lo que a Daniel no le sorprendería nada.

La solicitud de Daniel era tan completa, y su declaración jurada por escrito tan detallada que, el oficial de asilo no tenía mucho que preguntar, y la conversación fue muy fácil. Daniel es exactamente el tipo de persona para la cual el Asilo de los Estados Unidos fue diseñado a proteger. Él no tendrá que volver a una existencia tan cercana a la muerte a diario, y se le dará la dignidad humana que merece, para perseguir sus sueños en su nuevo hogar.

 Margaret W. Wong, Esq.

5425 Peachtree Parkway

Peachtree Corners, GA 30092

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