ColumnistasFrancisco M. Durán Rosillo

‘LA BUFORD’: El corazón de la comunidad latina

La calle o avenida conocida como ‘La Buford’ es una de las principales arterias de tránsito reconocida por la gran cantidad de latinos que viven alrededor.

Los latinos se agrupan en complejos de apartamentos y viviendas, pero sí grande es el número de residentes de habla hispana, no menor es la cantidad de negocios hispanos de ‘La Buford’. Hay una variedad de negocios entre restaurantes, estéticas, tiendas de ropa, supermercados entre muchos otros. También hay una gran cantidad de hispanos ofreciendo sus servicios como pintores, mantenimiento de jardines y plomeros, por mencionar solo algunos.

Creo que todas estas personas encuentran quien ocupe sus servicios, pero estoy convencido que, entre los más solicitados, están los mecánicos.

El mecánico de tu carro es como tu médico, te acostumbras a sus servicios y no solo no dejas que nadie más toque tu vehículo, sino que lo que te diga tu mecánico se convierte en la única verdad para ti.

Esto me recuerda mi propia experiencia porque precisamente en busca de un buen mecánico, llegué a conocer a dos latinos que curiosamente compartían la profesión y el nombre ya que ambos se llaman Pascual.

Conocí a Pascual Segovia, maestro mecánico de origen peruano cuando él trabajaba en un taller de ‘La Buford’ y quedé encantado con la calidad de su trabajo Semanas después regresé al taller, pero ya no encontré a Pascual y otro empleado me contó en voz baja que había renunciado porque solo le pagaban 25 dólares por cada vehículo que reparaba.
Esta persona también me informó que Pascual ahora trabajaba por su cuenta en las inmediaciones de una tienda de autopartes que quedaba en la misma Buford un par de millas adelante.

“Le va mejor que aquí” me dijo y prosiguió bajando aún más la voz “probablemente yo también me vaya”.

Con ese dato, fui a buscar a Pascual y al encontrarlo me recordó y me saludó efusivamente. Mientras arreglaba mi carro, Pascual me contó que su esposa había fallecido en el Perú y que, por falta de documentos para viajar, solo se consoló enviando los gastos del funeral.

Me dijo con las lágrimas asomándose a sus ojos, que para mitigar su dolor procuraba trabajar muchas horas y trataba de ahorrar un poco para atender sus “achaques de la edad”.

Unos meses después cuando mi carro necesitaba otra revisión, llame a Pascual al celular, pero el número ya corresponde a otra persona. Al buscar insistentemente a “Pascual el mecánico peruano”, encontré otro Pascual mecánico que trabaja en el garaje de su casa ubicada también en el área de ‘La Buford’.

Me sorprendí al conocer que también este Pascual es de Perú, aunque se apellida Rivas y entre su experiencia como mecánico está el haber reparado helicópteros militares rusos.

Pascual Rivas me contó que, durante el gobierno de Alberto Fujimori, fue profesor al tiempo que estudiaba mecánica que incluía el mantenimiento a los helicópteros.
Le mencioné al otro “Pascual peruano y mecánico” y me dijo que lo conocía.

“Conozco a mi tocayo -refiriéndose a que tienen el mismo nombre- y nos ayudamos mutuamente”. Pascual Rivas se dedica a hacer trabajos de reparación más grandes y se ha especializado en ciertas marcas de vehículos Mientras Pascual Segovia sigue trabajando en las inmediaciones de ciertas tiendas muy concurridas por latinos.

Estos dos grandes mecánicos comparten nacionalidad, nombre, profesión…y algo más.

Comparten el vivir y trabajar en esa Buford multicultural a la que ya muchos conocen como “El Corazón de la Comunidad Latina”.

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