Ali LandivarBienestarColumnistasNoticias

¿Qué es la felicidad? ¿Y qué te haría feliz?

¿Qué es realmente lo que buscamos en la felicidad? Sabemos que desde la jovencita que sueña con su príncipe azul hasta el desdichado que se envicia con todo tipo de drogas y malas intenciones, creen que esto es la felicidad.

Por lo general, las personas tratan de buscar la felicidad en lo externo. He preguntado a algunas jovencitas y solteronas que conozco, y me dieron respuestas como: “Yo seré feliz cuando encuentre al hombre correcto que me pueda comprar la casa de mis sueños”.

Creo que fue necesario preguntar:

“¿Para qué quieres ese marido y esa casa?”

Respondieron que eso les haría feliz, porque así tendrían un marido de tiempo completo y disfrutarían la casa en familia. Es bueno y correcto querer una familia unida y pensar que eso les traerá tranquilidad. Sin embargo, la búsqueda de la felicidad puede frenar nuestras posibilidades de alcanzarla. Nuestras expectativas, las definiciones individuales de lo que necesitamos para ser felices, pueden actuar como un reto.

Cuando mayor sea la diferencia entre lo que tenemos y lo que queremos alcanzar, más aguda es la frustración y la desesperación que se va a sentir. Está en nuestras manos lograr nuestra propia felicidad. No necesitamos depender de nadie, de nada, ni de una casa para alcanzarla. Todo radica en nuestra forma de ver la vida.

Una vez leí sobre El Dalai Lama que dijo estas verdaderas y hermosas palabras: “El camino hacia la felicidad verdadera llega cuando aprendemos a aceptar tanto lo agradable como lo desagradable”. Y, ¿por qué debemos ser felices? Porque la gente feliz es más saludable que la que no lo es, y vive más tiempo.

Además, goza de una mejor calidad de vida que no necesariamente tiene que ser “rica o acomodada”, como se dice generalmente. Estas personas alegres, tienen un vínculo o un círculo de amistades más amplio. Siempre son bienvenidos. Todos se acuerdan de ellos cuando hay alguna fiesta o reunión. Para ser feliz, hay que reconocer las creencias negativas que atan. Estas son uno de los obstáculos principales a la felicidad porque lo programan a pensar de forma pesimista.

En general se basan en una experiencia del pasado. Además, las creencias negativas le impiden ser feliz porque le hacen esperar siempre lo peor en la vida, le hacen temer y dudar. Las creencias forman nuestra realidad.

Por consecuencia, si nuestras creencias son más negativas de lo necesario, nuestra realidad también será innecesariamente negativa. Hay muchas cosas simples que se pueden hacer para vivir más feliz. Tome las riendas de su vida. Tome control de cómo manejar su tiempo, propóngase metas. También, prepararse adecuadamente para situaciones difíciles porque tampoco es que todo en la vida es de color de rosas.

Y, para terminar, les diré: “hay que vivir el presente y dejar de pensar en lo peor”. Disminuya las dudas y piense en opciones gratas y creíbles.

Obsérvese de lejos y pregúntese. ¿Qué es lo que realmente quiero y puedo tener?

En algunos casos, conseguir un príncipe azul y una casa, no son factores que realmente dan la felicidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Inicio
Periódico
Mediakit
Contacto