Ali LandivarBienestarColumnistasNoticias

Porque soy mujer

Después de pasar algunas semanas enferma con la epidemia del flu, tumbada en mi cama, me dije: pase lo que pase, voy a sentirme bien, basta de lamentaciones y de dolores, se acabó.

Comprendí que cuando sale el sol nos levantamos a un nuevo amanecer y hay que sonreírle a la vida, abrir los ojos y dar gracias por la oportunidad de vivir un día más; un día más en el que, aunque no sabemos que nos deparará, podremos enfrentarlo con optimismo, alegría y éxito. Me puse a pensar que la vida es corta y muchas veces nosotros no la aprovechamos al máximo, otros llegan a vivir la vida como venga el día, y hay quienes piensan que como los días son malos, con frío y lloviendo, no son buenos; y mejor no hago “nada”. ¡Qué triste es la vida que se piensa que vivir es solamente existir! Se dice que la vida humana en estos tiempos alcanza entre los 70 y 90 años, si ya pasamos esa edad, hay que sentirse afortunado, pero, si nos falta mucho o poco, lo que hay que hacer es aprovechar el tiempo. Aprovechar al máximo cada hora, cada día y cada época de la vida. Así se podrá mirar al futuro con confianza y al pasado sin remordimientos ni tristezas. Hay que ser uno mismo, dando lo mejor de uno. Ama con toda el alma y el corazón, esto nos hace feliz, nos hace sentir que podemos ser amados y tener absoluta capacidad de amar. Mantente alejado de las personas egoístas y negativas. Ellos piensan que el éxito es imposible, pero tú, con fe y optimismo, te darás cuenta que todo es posible, todo se puede

lograr. Sin duda pueden sucedernos cosas contrarias a nuestros deseos y sueños, pero con ayuda de Dios sabemos que cualquier adversidad que nos encontremos en el camino, la podremos superar. Yo, como mujer, diría que las mujeres somos fuertes, aunque siempre nos han cata

logado como el sexo débil. Solo les digo: ¡Que equivocación señores! Cuando nos proponemos hacer algo, no hay nada que nos pueda hacer fracasar pues, aunque nos caigamos una y otra vez, nos levantamos y seguimos luchando por lo que merecemos y queremos.

Y, para terminar, diré por ser mujer, hay que brillar, ser plena y feliz, para ello tenemos que sentirnos así; y, sobretodo, saber influenciar positivamente en los demás. Hay que decidirse a ver la vida con buenos ojos y actuar de forma positiva, sonriéndole al mundo con nuestra mejor sonrisa. Por último, Si tengo la actitud correcta, sé que brillaré.

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