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Entradas agotadas para Canelo–Golovkin II

(Infobae) Anunciar “la pelea del año” es caer en un lugar común de las promociones de los grandes combates de boxeo. Sin embargo, esta vez la definición hace justicia con lo que prometen Saul “Canelo” Álvarez y Gennady Golovkin.

El mexicano y el kazajo medirán fuerzas mañana en el T-Mobile Arena de Las Vegas, donde hay una enorme expectativa por la revancha del discutido empate que ambos protagonizaron el 16 de septiembre de 2017.

El cartel de “Sold Out” ya aparece con letras gigantes en las ventanillas virtuales donde se ofrecían las entradas para presenciar el combate. Los tickets salieron a la venta con precios que iban de los 500 a los 5.000 dólares más cargos por servicio e impuestos, pero ya no están disponibles.

 

Por estas horas sólo se consiguen boletos en reventa oficial a precios bastante más elevados: los más caros llegan a los 15.500 dólares. Otra alternativa es conseguir un asiento para seguir la pelea en directo por circuito cerrado en los hoteles MGM Grand, Mandalay Bay, The Mirage y Luxor. Cuestan USD100 más impuestos por persona.

La llegada de los boxeadores a la “ciudad del pecado” disparó la ansiedad por el combate. Los mexicanos ya se hacen notar a cada paso y el choque es el tema de charla principal en cualquier rincón. A eso se suma que, a lo largo de la semana, los protagonistas empezaron a alimentar la expectativa abajo del ring con la cuota de pirotecnia verbal que es parte indivisible del show.

 

Esta tarde, además, se desarrollará el pesaje, un evento que concita casi tanta atención como el combate en sí: se llevará a cabo en el estadio y será abierto al público.

En ese desafío dialéctico, el golpe más duro lo lanzó Golovkin al recordar el doping de Canelo Álvarez que obligó a posponer esta revancha. El mexicano adujo que el positivo se dio por una carne procesada que comió en México.

El kazajo tomó aire y le respondió a su rival con un gancho al hígado: en rueda de prensa aseguró que hay fotos que muestran huellas sospechosas en el físico del azteca. “No se puede negar que hay marcas de pinchazos en sus manos, en los bíceps, en el estómago…  eran evidentes, podías verlas por todo su cuerpo…”, disparó y subió aún más la tensión del ambiente.

Canelo trata de no perder la concentración y se centra en su plan de pelear con una frase que repite como un mantra: “Voy a demostrar quién es el mejor. Desde el primer asalto voy a buscar el nocaut”.

 

Sin embargo, la expectativa por la revancha no se alimenta sólo con el cruce de declaraciones. La definición de “pelea del año” es ajustada porque esta vez no se enfrentarán estrellas en decadencia que viven de rentas por récords forjados en la década pasada. Aquí chocarán dos hombres en plenitud que se han destacado más por lo que mostraron sobre el cuadrilátero que por cuestiones extradeportivas. Ahora solo falta que lo ratifiquen sobre el ring.

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Infobae
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