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Las Chivas de Guadalajara frustran al América en el clásico mexicano

(EL PAIS) El clásico mexicano no tiene dueño. Por lo menos no en esta ocasión. El América y el Guadalajara, los clubes con garantía de éxito en las taquillas en su país, empataron 1-1. El personaje en el que se centró el relato del partido fue Raúl Gudiño, el portero de Chivas y aprendiz de Iker Casillas, quien frustró la victoria del rival al atajar un penalti -que él mismo había provocado – en el último minuto en una forma de redención más que oportuna.

La primera etapa del partido tuvo escuetos sobresaltos provocados por el pelotón de Miguel Piojo Herrera. El americanista Mateus Uribe erró un tiro de frente a la portería, una posición envidiable para cualquier delantero centro, y la ruta del balón terminó en un defensor. En otra jugada, Oribe Peralta exigió una atajada del  meta de las Chivas, Raúl Gudiño, para impedir un gol al rincón. La revancha para el América parecía materializarse en un remate con la cabeza de Peralta que, de nuevo, sirvió para el lucimiento del portero rojiblanco. Los dos equipos lucían equilibrados en la falta de puntería.

El resto del partido fue un concurso de derrapes. El mal estado del césped del estadio Azteca permitía a los futbolistas recuperar el balón y, de paso, llevarse un trozo del campo. El pasto del gran recinto del fútbol de México se ha visto sometido a los partidos del América y de su nuevo inquilino, el Cruz Azul. De vuelta al partido, Josecarlos Van Rankin, lateral derecho de las Chivas, picó el balón para eludir a un rival, llevó el esférico hasta el límite de la línea y pasó a Alan Pulido para el gol. Una jugada con cincel de parte de Van Rankin.

 

En los últimos 10 minutos, el América encontró la suya cuando Andrés Ibargüen se hizo un hueco y tiró tan cruzado que el balón dio en el poste y, para su fortuna, cruzó la línea del gol. El empate 1-1 avivó un partido que empezaba a perder gracia. Ya en el minuto final de compensación, el portero de Chivas provocó un penalti al lanzarse sobre el cuerpo de Henry Martín. Un penalti para cerrar el juego. Mateus Uribe había pedido el balón con la seguridad de quien asegura tener un buen día. De frente se topó con los largos brazos de Gudiño, el pupilo por un par de temporadas de Casillas en el Oporto. El rojiblanco se lanzó hacia la derecha para tapar el disparo. El meta se había ganado la reputación de buen atajador por sus condiciones innatas de leer y analizar a cada rival. El guardián mantuvo el empate 1-1, un punto clave para el conjunto ubicado en la novena posición de la clasificación, aunque eso no limitó que el América se mantenga en el segundo puesto, detrás del Cruz Azul.

 

El principal derbi mexicano estaba bajo la mira de la Federación Mexicana de Fútbol y de las autoridades. Hace una semana, durante el clásico regional entre Tigres y Monterrey, hubo enfrentamientos entre las barras de los clubes y dejaron en estado grave a un hincha del combinado felino. Las imágenes en vídeo horrorizaron y pusieron en evidencia la seguridad del partido. Durante el América – Chivas no hubo incidentes ni siquiera en la cancha, solo el espectáculo de atajadas de Gudiño, el culpable del infortunio del América.

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EL PAIS
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