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Cadena perpetua para sacerdote que mató a una reina de belleza

El 16 de abril de 1960, Irene Garza (25) acudió a la iglesia del Sagrado Corazón, de la ciudad fronteriza de McAllen (Texas), para confesarse como parte del ritual de Semana Santa. Fue la última vez que se vio con vida a la maestra y exreina de belleza de origen hispano. Pasaron más de cinco días sin que nadie encontrara ni un sólo rastro de la joven, hasta que hallaron el cuerpo en una acequia junto a un candelabro del templo y un visor de diapositivas. La autopsia reveló que Garza fue violada y murió asfixiada.

Irene Garza

Pasaron 57 años del crimen que horrorizó al pequeño poblado texano. Más de medio siglo esperaron sus familiares y amigos para que finalmente se inicie el proceso judicial y se condene al ex sacerdote católico acusado del crimen. John Feit, de 84 años, dueño del visor de diapositivas que apareció junto al cadáver, fue sentenciado a cadena perpetua por un tribunal del condado de Hidalgo, en el sur del Estado.

John Feit

Tras el asesinato de Garza, Feit, que tenía 28 años, dejó el sacerdocio y comenzó una familia en el Estado de Arizona. Las autoridades consideraron que era el principal sospechoso del asesinato, pero no fue acusado de manera formal y poco después abandonó la ciudad fronteriza por petición de sus superiores en la iglesia de McAllen. Vivió en libertad sin ningún tipo de proceso, hasta el año pasado cuando fue detenido en Phoenix (Arizona), después de que un fiscal del condado de Hidalgo ordenase reabrir el caso de la muerte de Garza.

Foto: AP

Desde su arresto, siempre defendió su inocencia. Permaneció en una cárcel de Texas tras fijársele una fianza de 750.000 dólares en efectivo. El viernes finalmente fue condenado por un jurado estatal. El fiscal había solicitado una sentencia de 57 años, uno por cada año que Feit permaneció en libertad desde la muerte de Garza. En tanto, la defensa intentó que se le concediera la libertad condicional debido a su avanzada edad. Durante el juicio, que duró dos semanas, el excura acudió todos los días a la corte utilizando un andador para ayudarse a caminar.

Para la condena fue clave el testimonio de Dale Tacheny, un monje que conoció a Feit en un monasterio de Missouri y testificó que el exsacerdote había admitido ser el autor del crimen en 1963.

Con esta sentencia, se resolvió el “cold case” más antiguo de la historia de Estados Unidos, según informaron los medios locales.

Fuente
Clarín AR
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