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De todo un poco: ¿Por qué con los años de matrimonio se pierde la pasión?

La pasión es uno de los principales ingredientes para mantener vivo un matrimonio. Si sientes que se ha ido de tu vida, es el momento de hacer un esfuerzo y tratar de recuperarla.

En primer lugar, quisiera hacer énfasis en qué es lo que pienso sobre la pasión. Les diría que es como un fuego en el alma que derrite el corazón, un seguro sentimiento que inquieta la razón. Pasión es también cuando miras a tus hijos, al mirar el mar o al desear un beso.

Hablando en general, ¿quién no recuerda las primeras semanas de matrimonio? Eran aquellos días en los que no importaba si se tenía poco o mucho dinero, porque tal parecía que vivían de amor.

Se levantaban cantando, se vestían ilusionados, mirándose ante un espejo que les devolvía y reflejaba la imagen de una pareja feliz, porque ella se sentía bella y deseada. Justamente era la
poca de la pasión. Pero los días se convirtieron en meses y estos a su vez en años. Cuando piensas en el pasado, te preguntas con tristeza: ¿Cuándo y dónde se perdió la pasión? Es difícil
stablecer el momento exacto en que un matrimonio pierde la profunda emoción que lo movía en un principio. En principio, se dejan llevar por la rutina. Por eso, es importante que no permitas que la costumbre te agobie. Debes aprender el arte de sorprender a tu esposo: haz cosas inesperadas, no esperes a que sea su cumpleaños para darle un regalo, o hacerle una buena cena, defiende a capa y espada esas salidas solos.

Esos momentos compartidos son los que importan porque ellos matan la rutina y avivan la pasión. Lo que más recomiendan los enterados en la materia, y uno de los más sencillos es que la pareja haga una escapada romántica a un hotel en unas minis vacaciones. El objetivo es que se vean en un entorno diferente y que se alejen un poco de las presiones de la casa. Hagan el amor concentrándose en ustedes. Estoy segura que un reencuentro de esta manera con tu esposo, al final, dará buenos resultados.

Una vez que la pasión regrese, ábrele las puertas, cuídala y nútrela. No permitas que por ningún motivo se marche otra vez. A lo mejor el esfuerzo te parezca grande, pero los resultados
son inmejorables.

Por último, yo compararía a la pasión con un rosal que para que florezca, debes remover la tierra y ponerle abono, regarlo, cuidarlo y amarlo. Si no lo haces, se secará.

Arréglate

El ser mamá no implica que debes lucir descuidada y cansada. Arréglate como lo hacías antes de tener hijos. Aprovecha el tiempo en que tus hijos realizan sus actividades para maquillarte, hacerte la manicura, etc. para que cuando llegue tu esposo te encuentre radiante.

Dile adiós a la rutina

No dejes que tu relación caiga en una rutina tediosa y cansada. Aunque las labores del hogar o del trabajo sean pesadas, sorpréndelo con lencería sexy, envíale mensajes de texto atrevidos, etc., seguro con esto vuelves a encender la pasión.

Deja en claro tu lugar

A muchos hombres les sucede que cuando su mujer tiene un hijo, no la vuelven a ver con deseo sexual. Habla con él y déjale en claro que sigues siendo su pareja no sólo la madre de sus hijos. De esta forma pondrá más esmero en mejorar su vida sexual de pareja.

Ama a tu pareja

No veas a tu marido únicamente como proveedor y responsable del hogar. Muchas veces la mujer olvida a su esposo dedicándose sólo a los hijos. Para evitar esto, cuida y valora a tu pareja, agrádesele por estar a tu lado y demuéstrale lo mucho que lo amas.

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