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Que siga la fiesta

Por Bárbara Dolores

Soy una lectora empedernida. Mis sentidos siempre están ávidos de información y con el boom de las redes sociales, siempre estamos leyendo de todo. Una de las frases que siempre me ha llamado la atención es aquella que te estimula a disfrutar la vida: “Diviértete, solo vives una vez”.
Tengo una amiga que ha tomado literalmente este mensaje.
Camila, no solo se esfuerza por disfrutar a plenitud la vida, la
ha vuelto una verdadera fiesta.
De hecho, a sus 42 años, ‘La Cami’ vive en un carrusel de emociones. No hay un solo día de su existencia que no viva de juerga, de fiesta, de salidas, viajes y restaurantes. Y cada movimiento lo publica en sU Instagram.
Y mientras muchos que vivimos trabajando duro y de un salario decoroso nos preguntamos ¿cómo hace para pagar tanto relajo? En tanto, La Cami, sigue arrasando con todo.
Y bueno; cada quien vive la vida como mejor le plazca y mientras la billetera soporte su tren de vida que chévere.
Todo suena genial sino sería porque mi querida amiga Camila tiene un serio problema de salud. Recuerdo que cuando le descubrieron tal enfermedad nos preocupamos tanto, que pensé que daría un giro a su vida para cuidarse. Pero no, ella siguió dándole a la diversión durante horas, días, noches y meses.
¿Me pregunto qué realmente alimenta
nuestras vidas? Es acaso el entorno, la sociedad y el qué dirán, la aprobación o falsa ‘admiración’del resto.
Mi amiga Camila me recuerda a muchas personas que viven un mundo idílico para satisfacer su propio ego. Mostrando, exhibiendo y llenando las retinas del género humano en este mundo de “fotografías virtuales” para cubrir las internas carencias.
Confieso que en algún momento todos lo hacemos.

Yo quiero mucho a Cami y a sus hijos a quienes a veces los siento abandonados por su “fiestera” madre. Y francamente, a quién no le gusta una buena noche de parranda. A quién no le gusta bailar al compás de buena música, mover con frenesí este par de nobles caderas, divertirse, cantar a voz en cuello, lanzarte a la piscina, reír a carcajadas y devorarte el mundo.

Pero todo en exceso cansa. El cuerpo se agota, nos caen los años y eventualmente se nos irá la vida vanamente.

Mi madre suele decirme: “Hija más fondo y menos forma”, para recordarme que ponga los pies en la tierra y que viva con responsabilidad…para que realmente dure un poco más la fiesta de la vida.

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