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Veterano de guerra mata a 12 en bar del sur de California

THOUSAND OAKS, California, EE.UU. (AP) — Los aterrorizados clientes destrozaron cristales con bancos para escapar o se arrojaron encima de amigos para protegerlos mientras un veterano de guerra mataba a 12 personas en un bar de música country, un ataque que puso a Thousand Oaks en la trágica lista de ciudades estadounidenses traumatizadas por tiroteos masivos.

Vestido de negro y con una capucha del mismo color, el exinfante de Marina aparentemente se suicidó luego que gran cantidad de policías arribaron al Borderline Bar and Grill en el sur de California.

El móvil de la balacera seguía bajo investigación el miércoles por la noche.

El homicida, Ian David Long, de 28 años, era un veterano de la guerra de Afganistán que solía manejar ametralladoras. La policía lo entrevistó en su casa a principios del año después de un episodio de comportamiento perturbado que podría deberse a trastorno por estrés postraumático, según se les dijo a las autoridades.

Long, que traía una pistola con un cargador ilegal de mayor capacidad, baleó a un guardia de seguridad afuera del bar y luego entró, disparándole a los empleados y a los clientes, indicaron las autoridades. También utilizó una bomba de humo, dijo un funcionario policial que habló a condición de guardar el anonimato porque no está autorizado a declarar sobre la pesquisa.

Entre los muertos estaba un hombre que sobrevivió a la masacre del año pasado en Las Vegas, un policía veterano que se apresuró a entrar para confrontar al agresor, un hombre de 22 años que quería ingresar al ejército, un alumno de primer ingreso en la cercana Universidad Pepperdine y otro que se había graduado recientemente de la Universidad Luterana de California.

“Allá adentro hay una escena espantosa”, afirmó Geoff Dean, jefe policial del condado Ventura, en el estacionamiento. “Hay sangre por todas partes”.

Los sobrevivientes de la masacre _la mayoría jóvenes que habían acudido a la noche universitaria del Borderline, un sitio popular entre los estudiantes de la cercana Universidad Luterana y otras escuelas_ aparentemente ya sabían qué hacer, habiendo crecido en una época de simulacros en caso de un ataque a balazos y de tiroteos letales que ocurren con aterradora frecuencia.

Para algunos no fue una experiencia nueva. Los sobrevivientes y sus parientes dijeron que varias personas que estaban en el bar el jueves habían acudido al festival de música country al aire libre en Las Vegas el año pasado donde un hombre mató a 58 personas disparándoles desde la torre de un hotel.

“No quiero oraciones ni pensamientos”, afirmó Susan Schmidt-Orfanos, cuyo hijo Telemachus Orfanos sobrevivió a ese tiroteo de Las Vegas sólo para morir baleado a menos de 10 minutos de su casa. “Quiero que esos bastardos en el Congreso… necesitan aprobar el control de armas de forma que nadie más tenga a un hijo que no regrese a casa”, agregó con la voz temblorosa de dolor e ira.

Muchos de los aproximadamente 150 clientes en el Borderline se arrojaron debajo de las meses, corrieron hacia las salidas, rompieron ventanas para escapar o se escondieron en el ático y los baños, dijeron las autoridades y testigos.

“Desafortunadamente nuestros jóvenes, la gente en los clubes nocturnos, han aprendido que esto puede ocurrir, y piensan en ello”, afirmó el jefe policial. “Afortunadamente el hecho de que hayan huido con tanta rapidez ayudó a salvar muchas vidas”.

Matt Wennerstrom dijo que instintivamente jaló a la gente detrás de una mesa de billar, y él y sus amigos protegieron a las mujeres con su cuerpo tras escuchar los balazos. Cuando el hombre hizo una pausa para recargar su arma, señaló Wennerstrom, él y otros destrozaron los cristales con los bancos y ayudaron a unas 30 personas a escapar. Escuchó otra andanada de disparos una vez que ya estaba a salvo afuera.

“Todo lo que quería hacer era sacar a la mayor cantidad de gente posible de allí”, declaró a la televisora KABC-TV. “Si muero sé a dónde iré, así que no estaba preocupado”.

Los dolientes se reunieron para una vigilia el miércoles por la noche mientras el humo de un incendio forestal cercano se elevaba encima de ellos.

El gobernador demócrata electo Gavin Newson, en su primera presentación pública desde que ganó los comicios el martes, lamentó la violencia que ha vuelto a California.

“Es una cultura de las armas de fuego”, afirmó. “¿No puedes ir a un bar o a un club nocturno? ¿No puedes ir a la iglesia o a la sinagoga? Es demente, es la única forma de describirlo. La normalización, es la única manera en que puedo describirlo. Se ha vuelto algo normal”.

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AP
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