
Por Isaac Bigio
Uno de los acontecimientos más importantes que han venido celebrando 5 de las 6 repúblicas hispanas más pobladas es el 200 aniversario de sus independencias. Las festividades por el bicentenario de Venezuela, Argentina, Colombia, México y Chile se han convertido en eventos centrales para sus nacionales y para sus diásporas en el exterior. Esta cadena de festividades fue iniciada en el 2009 por Ecuador y Bolivia y será continuada por Paraguay en el 2011.
El bicentenario, empero, es algo no tan sentido en Perú, quien llegó a ser desde el siglo XVI hasta mediados del XVIII el mayor virreinato americano, y en las 5 naciones que crearon la federación centroamericana (Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala) debido a que ellas deberán esperar 11 años más hasta conmemorar la independencia que lograron en 1821.
Sin embargo, para casi la mitad de los latinoamericanos la celebración de los bicentenarios de la conformación de sus repúblicas deberá esperar muchas décadas aún más.
Los 3 Estados hispanos de las grandes Antillas tienen su propia historia. Cuba y Puerto Rico son los únicos dos países americanos que estuvieron más de 5 siglos en manos españolas. Estuvieron entre las primeras islas a las que llegaron los conquistadores y recién en 1898 éstas dejaron de ser colonias de Madrid para convertirse en dependencias de Washington. Si bien Cuba luego se independizó, Puerto Rico aún hoy es un Estado asociado de los EEUU.
Los dominicanos conformaron parte de Haití, la cual en 1804 se escindió de Francia. Sin embargo, la república dominicana tuvo varias épocas en las que se independizó y luego fue capturada por los haitianos, los españoles o los estadounidenses.
Panamá y Uruguay también tienen sus peculiaridades. La primera fue parte de la Gran Colombia de Bolívar pero luego en 1903 se separa de Bogotá por presión de EEUU. La segunda fue una provincia que los imperios español y portugués se disputaban y cuya independencia se dio, no contra una potencia europea, sino contra el rey del Brasil en 1825-28.
La república del Brasil recién se creó pocos días antes de 1890. El gigante que concentra a media Sudamérica fue la única colonia portuguesa de occidente y solo los holandeses (pero nunca España) se atrevieron a crear ciudades en su centro.
Mientras que en Hispanoamérica hubo brutales guerras para liberarse de España y luego para desmembrarse en múltiples repúblicas, Brasil se mantuvo unido y bajo una corona regentada por una rama de la misma familia real portuguesa. Esta decidió separarse de Lisboa en 1822 para crear su propio imperio que duraría casi 6 décadas.
En cuanto a los países de habla francesa, Haití ya celebró su bicentenario hace 6 años. Sin embargo, su revolución de esclavos libertarios de 1804 quedó aislada y el resto de los 5 países francófonos de América del sur y del archipiélago de las pequeñas Antillas que está sobre su costa norte siguen siendo dependencias ultramarinas de la república francesa.
Lo mismo pasa con Aruba y las Antillas holandesas quienes son técnicamente parte de América Latina pues la mayoría de su población habla el español/portugués o su derivado el papiamento.
En cuanto al Caribe de habla inglesa la independencia recién empezó a gestarse hace medio siglo y aún hay muchas islas que siguen bajo la corona de Elizabeth II.
Lo más correcto es señalar que los bicentenarios se refieren a Hispano América, pues la Latinoamérica francesa tuvo su primera independencia en 1804 y aún la mayoría de ésta sigue bajo dominio galo, mientras que la Latinoamérica portuguesa recién se escindiría de Lisboa en 1822.
También se puede hablar del bicentenario de la formación de Iberoamérica pues hasta hace dos siglos el mundo de habla castellana y portuguesa estaba regido por dos capitales europeas.
Tras la invasión napoleónica a la península ibérica en 1808 España y Portugal, por primera y única vez en su historia desde que se crearon como estados, fueron invadidos por una potencia externa a Iberia. Esto generó una guerra de independencia y también a la reconstitución del mundo de habla ibera poniendo en pie de igualdad a América con Iberia y abriendo las puertas para la creación de la actual comunidad iberoamericana de naciones.