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LIMA. Así lo han denunciado la oposición, los medios de comunicación y las autoridades de los pueblos afectados, para quienes la falta de resultados del Fondo de Rehabilitación del Sur (Forsur), creado por el gobierno para dirigir la reconstrucción, ha provocado frustración y ha dejado latente la incapacidad del Estado para organizarse.
Las labores de Forsur, hasta el momento, se han limitado a diseñar planes de ayuda, mientras los escombros siguen bloqueando el paso en ciudades como Pisco, que perdió más del 80 por ciento de sus edificios, y las nuevas construcciones no han comenzado a levantarse. Según el Instituto Peruano de Defensa Civil (Indeci), 23.171 personas siguen refugiadas en albergues provisionales distribuidos en las provincias de Pisco, Ica, Chincha y Cañete, todas al sur de Lima, a la espera de que se inicien las tareas de reconstrucción. Desde su creación, Forsur se ha visto envuelto en polémicas que se han traducido en la renuncia de tres miembros de su directorio y el rechazo de algunos sectores políticos a su máximo responsable, el empresario Julio Favre. El último conflicto dentro de Forsur se produjo la semana pasada, cuando el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski renunció a su puesto en el directorio tras acusar a Favre de no tener "receptividad" ante las propuestas de los otros directivos de la institución. Si bien el gobierno y el propio Favre han negado la existencia de una crisis, reconocen la necesidad de modificar la ley que rige el Forsur, organismo en el que están representados el Estado, las autoridades políticas regionales y locales y el sector privado. Las principales críticas al Forsur se deben a su extenso directorio, compuesto por 18 personas que hasta el momento no han podido reunirse una sola vez. Hasta el momento se han retirado 774.181 metros cúbicos de escombros de la zona devastada, pero más de 8 millones de metros cúbicos de restos siguen acumulados, según el Indeci. |