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Los virtuales candidatos presidenciales de los partidos Republicano y Demócrata, John McCain y Barack Obama, intercambiaron ataques sobre su compromiso para promover una reforma migratoria. Ocurrió en San Diego, California, durante la convención anual del Consejo Nacional de La Raza (NCLR).
Obama señaló que el senador McCain había dicho que no apoyaría el proyecto de reforma que él mismo impulsó con su colega Edward Kennedy. Tiene razón. En un debate entre precandidatos republicanos, McCain dijo que no apoyaría su proyecto porque había entendido que “los estadounidenses querían primero que se aseguraran las fronteras”. La nueva postura de McCain pretendía no encender los ánimos de la base conservadora que se opone a cualquier cambio que beneficie a quienes entraron sin autorización al país. Sin duda, fue una desilusión verlo tambalearse en su postura migratoria. McCain mencionó lo siguiente: “sigo comprometido con una reforma migratoria que sea justa, práctica y amplia, y lo digo en serio. Creo que me he ganado esa confianza”. Por su lado, Obama ha sido consistente en decir que apoyará la reforma y que lo hará en el primer año de su administración. Sin embargo, también es cierto que promovió y votó a favor de enmiendas al proyecto de ley de McCain que, sabía perfectamente, podrían matar la iniciativa como finalmente sucedió. Lo que queda claro es que se lucra políticamente con el tema. No bastan las promesas de ambos candidatos, hay que revisar sus posturas históricas y las acciones que demuestren su compromiso. En ese campo, McCain tiene la ventaja, sin embargo, el senador por Illinois puede contrarrestar esa debilidad presentando un plan articulado con tiempos y estrategia política que logren la aprobación de los cambios necesarios. No queremos ver que ambos candidatos tengan una postura migratoria favorable con audiencias latinas, para después moderarla o cambiarla con otros sectores cerrados a la reforma. A los dos les pedimos presentar un plan que muestre su estrategia para lograr este objetivo. La confianza no se otorga, se gana, y en este momento Obama y McCain deben hacer lo necesario para lograr el apoyo del 9% de la lista de electores que constituiremos los latinos en noviembre. |