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Este 20 de enero fue un día inolvidable. Barack Obama, un abogado afroamericano y activista comunitario de Chicago, asumió la presidencia de Estados Unidos gracias al amplio respaldo recibido en una de las elecciones más concurridas de los últimos tiempos.
El momento es histórico por lo que representa para este país, cuyo pasado está marcado por la esclavitud y el racismo institucional. La elección de Obama es una victoria de los valores democráticos de hoy, que debe enorgullecer a todos los estadounidenses. La discriminación y la injusticia persisten, pero la esperanza de un futuro mejor está hoy más viva que nunca. Es irónico que este optimismo se produzca en una de las épocas más difíciles por las que ha atravesado los Estados Unidos. El cuadro económico es nebuloso y el pesimismo predomina en la mente de los estadounidenses sobre el tiempo que tomará la recuperación financiera. Sin embargo, el entusiasmo del cambio vibra en todos los rincones del país. El mensaje, la visión y el carisma de Obama cautivaron a la nación. "Debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y comenzar a trabajar para rehacer el país”, fue el llamado de Obama a todos los estadounidenses. La comunidad hispana, que es la minoría más importante de la nación, también se llenó de expectativas y espera que el flamante presidente reconozca su peso político y sus expectativas. Los hispanos demostraron que su voto cuenta, y en las elecciones de noviembre Obama obtuvo 10 millones de votos, que resultaron muy importantes para la conquista de la Casa Blanca. Los dirigentes de los grupos de derechos civiles esperan que Obama, en el primer año de gobierno, cumpla con la promesa de revisar a fondo las leyes de inmigración, pero el futuro de una reforma migratoria sigue siendo incierto, debido a que aún es muy temprano ver los resultados de un presidente que recién ha asumido el cargo. El desempleo, los desalojos, la inseguridad económica, la inestabilidad financiera, el déficit fiscal son los problemas principales que enfrenta Obama, además de todos los retos en las áreas de infraestructura humana, como educación y, que quedaron rezagados en los últimos años. Las expectativas que pesan sobre este presidente son inusualmente altas. Los meses y años pondrán a prueba la voluntad y paciencia de los estadounidenses. De acuerdo con Obama: "Hemos elegido esperanza por sobre el temor y unidad de propósito por sobre el conflicto y el desacuerdo". Vivimos días muy difíciles, pero no dejemos que ello empañe el orgullo que sentimos hoy. Los desafíos de ayer son los mismos que los de mañana, pese a eso festejamos el inicio de una nueva era para Estados Unidos. |