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Es absurdo que se pretenda que el llamado Grupo de Río venga a sustituir a la Organización de Estados Americanos que, en medio de errores y deficiencias, tiene grandes aciertos que muchos no reconocen porque solamente piensan en realizaciones de tipo político democrático y no en múltiples actividades jurídicas que durante más de un siglo le han dado vida a esa organización que responde al sueño de Bolívar.
Lo que ciertos elementos enemigos de la auténtica solidaridad interamericana quieren es encontrar una manera de cómo Fidel Castro y Hugo Chávez, con sus aliados inmediatos y futuros, puedan sustituir a la OEA y adquirir una importancia continental y hasta mundial.Hay quienes dicen que ese Grupo de Río y el grupo ALBA tienen ya una gran “importancia continental”. Si esto fuese así sería una importancia de hecho y no de derecho, como es el caso de la OEA cuya existencia está ratificada por instrumentos internacionales serios y de prestigio. Una cosa es tener un grupo de alborotadores en el orden interamericano y otra cosa es una institución seria como es la OEA aun cuando tenga muchas fallas, especialmente en lo relativo a no haber podido combatir definitivamente – hasta su eliminación – a la tiranía totalitaria marxista-leninista de Fidel Castro que lleva ya más de medio siglo atormentando al pueblo cubano y agrediendo de múltiples maneras a países democráticos del Hemisferio. Las fallas que pueda tener la Organización de Estados Americanos (OEA) no se deben a la existencia de la institución, sino a la falta de voluntad y de seriedad de muchos gobiernos que son transitorios y que, desafortunadamente o desgraciadamente, han influido en el debilitamiento de realizaciones y actividades del más antiguo organismo regional del mundo que es, a través de distintos nombres, la actual OEA. Hay que evitar que estos gobernantes irresponsables que intentan destruir el sistema interamericano de abolengo jurídico trascendental logren subvertir el orden jurídico de la región debilitando o eliminando a la Organización de Estados Americanos. Los defectos de la OEA son corregibles si hay voluntad para hacerlo, comenzando por eliminar los gobiernos irresponsables y dictatoriales que están proliferando en América. |