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PHOENIX (AFP). El "sheriff Joe" estaba detrás de varios agentes viendo cómo desfilaban unos 10.000 manifestantes. Un helicóptero de su oficina volaba sobre el lugar, pero no era una de las manifestaciones de apoyo a las que estaba acostumbrado Joe Arpaio. "¡Joe se debe ir! ¡Joe se debe ir!", gritaban familias enteras al pasar por delante de la oficina del sheriff del condado de Maricopa, que se hizo famoso por sus tácticas agresivas y su gusto por la publicidad.
Durante muchos años Arpaio fue uno de esos políticos que conservaban su popularidad a pesar de una lluvia de críticas y cuestionamientos. Siempre era reelegido por márgenes amplios, pero las cosas parecen estar cambiando para este policía de 77 años. Su popularidad fue de apenas 39% en una encuesta reciente y sus detractores se sienten envalentonados porque un jurado investigador está decidiendo si abusó de su poder. Desde comienzos de 2008, Arpaio realizó 13 redadas en busca de indocumentados y delincuentes, llegando a usar hasta 200 agentes y voluntarios en sus operaciones. Una de sus redadas tuvo lugar al día siguiente de que se le prohibiese realizar funciones del servicio de inmigración. Hace poco convocó a una conferencia de prensa para anunciar que dará cursos de capacitación a los 881 agentes a su mando para que realicen funciones del servicio de inmigración. Arpaio niega que hostigue a la gente por el color de su piel, sino porque cometen infracciones. Señala que sus padres son inmigrantes italianos y que él mismo fue alguna vez blanco de un trato discriminatorio de niño. Agrega que su nuera es hispana. |