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El arte de saber escuchar

De todo un poco con Ali Landivar

Llevo tiempo dándole vueltas a la idea de por qué a ciertas personas les cuesta tanto mantener una escucha activa, ¿por qué son tan buenos hablando y tan malos escuchando?

En mi opinión, quienes no saben escuchar e interrumpen una conversación, lo hacen como una forma de demostrar su superioridad y que dominan al resto del grupo donde se encuentran.

Esperar a que la persona termine de hablar para tomar la palabra no es difícil, pero hay gente que no puede evitar interrumpir; esto no es solo mala educación, sino que realmente es molesto.

Escuchar es una forma de buenos modales, poner verdadero interés en lo que la persona nos cuenta. El saber escuchar es un arte porque no todo el mundo sabe hacerlo. Amigo (a) por favor, permanece callado hasta que la persona que está hablando acabe, sé paciente y piensa cómo reaccionarías si alguien te interrumpe a ti en una conversación; no te gustaría, ¿verdad?

Y si, por el contrario, en verdad no te interesa una conversación, pero no puedes escaparte del lugar; cierra los ojos y trata de escuchar, concéntrate en crear un contexto de escucha, solo eso, y estar dispuesto a oír que te quieren contar y solo así serás capaz de reaccionar y saber qué decir y qué hacer.

Por otro lado, la persona que está hablando debe de ser concisa y precisa en lo que quiere comunicar. No cabe duda de que las relaciones interpersonales tienen uno de sus principales fundamentos en una buena conversación.

Yo diría que el hablar y el escuchar van de la mano, para el cual deben conocerse y dominarse una serie de recursos que permitan captar y mantener la atención de quienes nos rodean.

Una sonrisa natural y afable indica una actitud favorable al entablar el diálogo. Sin embargo, no recurra a los temas más trillados como el clima, la familia, las enfermedades, ni los medicamentos que le ha recetado su médico o, en todo caso, utilícelos para de ahí derivar la conversación hacia otros temas de mayor fundamento o más interesantes.

La prudencia es una de las actitudes más valiosas a la hora de mantener la conversación. No es bueno llegar a las discusiones obstinadas, tampoco hablar a grito como llamando la atención de la persona que no está escuchando o que quiere interrumpir, esto no conduce a ninguna parte y tampoco es de buena educación.

Si la opinión de la persona con quien estás difiere de la tuya, espera a que acabe de hablar y, seguidamente, utiliza la siguiente estrategia: en primer lugar, elogia los puntos del dialogo, con los que estás de acuerdo, después expón tus diferencias.

Quiero terminar diciendo: Saber escuchar es fundamental para una buena comunicación, es esencial en toda relación humana; por lo tanto, debes saber cómo ponerla en práctica.

Entiende que, si alguien te busca para contarte algo que le preocupa, es muy necesario escucharla e intenta empatizar con su situación, contemplando sus preocupaciones, no las tuyas. No interrumpas para hablar de ti y decir que a ti también te pasa lo mismo, que hiciste lo mismo etc. Es así como no dejas hablar a nadie con esa actitud que tienes de que

Solo sé decir que nadie se libra del encanto que produce una persona que nos escucha con gran interés.

Y por último te diré: “hay que saber escuchar para que te escuchen”.

>>> Tips para tener una excelente comunicación

Gesticula

De acuerdo con especialistas el 90% de la comunicación que transmitimos no es verbal, sino gestual. Nuestros movimientos corporales comunican mucho más de lo que pensamos, incluso de manera inconsciente. En ocasiones un gesto puede persuadir, convencer y crear confianza mucho más que un discurso elaborado. Obsérvate y práctica.

Escucha antes de hablar

Un buen comunicador es siempre un buen escucha. Quién sabe escuchar no pierde información, hace preguntas oportunas y comprende a su interlocutor. Puedes crear empatía con frases como “cuéntame más sobre ese tema” o “me interesa lo que me dices. Dame más detalles para entender por  qué piensas así”.

Haz más preguntas

No tienes que tener todas las respuestas. Ser capaz de expresar abiertamente tus dudas y admitir cuando no comprendimos una idea. Recuerda que el malentendido es enemigo de la comunicación, resume lo que se ha dicho con tus propias palabras para asegurarte de que estás en sintonía con tu interlocutor.

 

 

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