Ali LandivarBienestarColumnistasVida

La espiritualidad

Casi todas las personas aspiran a ser más espirituales. Y es que conocen los beneficios de conectarse con esa dimensión intangible que les ofrece la posibilidad de vivir con serenidad e integridad, trascendiendo lo material y vinculándose a todo a través del alma.

Muchos que viven atrapados en el “corre-corre” del trabajo, desperdician la oportunidad de lograr un momento genuino de conexión con uno mismo. No tienen tiempo para nutrir y desarrollar este aspecto de la vida.

Las personas que creen que solo hay un momento específico para ser espiritual como cuando van a la iglesia, meditan o rezan el rosario, están viendo esta importante capacidad humana desde una perspectiva limitada. La realidad es que somos espirituales en todo momento.

Todo esto quiere decir que puedes hacer un esfuerzo consciente por mantenerte conectada a tu lado espiritual en todo momento, y recibir el regalo de paz y serenidad que este te ofrece. Por supuesto, nadie lo consigue del todo. A fin de cuentas, somos humanos y vivimos en un mundo material con sus miles de problemas y exigencias que, a veces, nos sacan de quicio.

En mi caso personal, pensaba que, para ser espiritual, necesitaba contar con una serie de requerimientos, tales como: vestir de una determinada manera; ser siempre suave y sonriente; tener una familia perfectamente constituida; meditar o hacer yoga por largas horas; y vivir lo más alejado posible de la gran ciudad y sus problemas. Entonces, ¿cómo puedo ser espiritual y a la vez llevar mi vida tal cual es? No creo que exista una respuesta única a esta pregunta.

Los cambios por lo general llegan solos y, si nacen desde la espiritualidad, son siempre para bien y potencian lo que ya somos.

La espiritualidad no debería verse como algo complicado. Es parte natural de cada uno de nosotros y, por tanto, más práctica y sencilla de lo que uno pudiese creer.

Todos los caminos espirituales conducen al mismo punto esencial. Los seres humanos tenemos distintos niveles de entendimiento y, para ello, existe una amplia gama de sistemas, religiones y técnicas a nuestra disposición. No se trata finalmente del camino que elijamos, sino de caminar por el sendero que la vida nos eligió.

Nadie puede señalarte el camino: es algo personal y único, solo puedes recorrerlo tú. Pero puedes seguir ciertas prácticas que te hagan más receptiva y sensible al mundo espiritual.

Tips para empezar a vivir una vida espiritual >>>

Conéctacte con tu lado espiritual
El primer paso para vivir una vida espiritual es empezar a creer en ella y a experimentarla. La vida no consiste únicamente en comodidad física, competiciones y vida social. También consiste en buscar nuestra verdadera naturaleza, tomar conciencia de nuestra alma y alcanzar la unión con nuestro ser superior.

Dedica un poco de tiempo para meditar
La meditación es una práctica que sirve para controlar la mente y las emociones, con el fin de experimentar los niveles más elevados de conciencia. La quietud es un peldaño en el camino a las experiencias que la mayoría de las personas no son conscientes.

Esfuérzate por construir tu carácter
Un personaje refinado muestra un mayor grado de contacto con el alma; una conexión de alma débil se manifiesta como desequilibrios emocionales y defectos de carácter. La formación del carácter es un proceso continuo, y el propósito de la vida es el crecimiento y la evolución continua.

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