Ali Landivar

Los Nietos

¿Qué es querer y malcriar a un nieto? Según algunas opiniones, es el último gran amor del ser humano, aunque en estos días se ve muchos casos de bisabuelas gozando con sus bisnietos.

Nacemos sintiendo el primer amor trasferible que es el amor a nuestra madre y por esto decimos “que madre, solo hay una”. Que te salió buena o mala, depende, porque si hay madres que no fueron muy buenas, pero siempre será tu madre y fue la que te trajo a este mundo. Cuando tenemos un hijo, volvemos a sentir el amor transferible y al final de nuestro recorrido llega el tercer amor intransferible que son nuestros nietos y que representan la continuidad de nuestra propia sangre, la cadena genética de nuestros antepasados, la nueva rama que como nosotros nace y crece del árbol genealógico, del que hemos sido formados y al vernos envejecer con el paso del tiempo.

“Ellos”, con su nueva sabiduría, transportan nuestros sueños, nuestros caracteres, nuestra experiencia y hasta nuestras debilidades “mejoradas”.

Pero, llegan en el momento en el cual, nuestros hijos han emprendido su nuevo vuelo de crear a su propia familia y donde nosotros “ya no somos lo más importante”. Aunque nunca dejarán de ser nuestros hijos, ellos apenas cuentan con nuestra opinión y lógicamente ya tienen a su esposo-a a quien contarles las cosas. A su nueva familia. Para ellos somos el rincón donde siempre hay un beso, el lugar donde siempre hay un abrazo, dos brazos que sujetan con el más dulce amor y cariño, el amigo que siempre acepta jugar a sus juegos, el cómplice, el bolsillo que siempre compra chucherías para darles gusto en lo que desean, en fin, son tantas cosas lindas que los abuelos tenemos para nuestros nietos.

Tampoco hay que exagerar en el amor a los nietos y olvidarse que ellos tienen a sus padres. Recuerdo exactamente el día en que mi hija nos dio a nuestra primera nieta Victoria.

Mi esposo se volvió medioloco con la niña, creí que era su hija; quería hacer todo por ella y para ella. Hasta que un día nuestra hija le dijo: “Papi, déjame criar a mi hija a mi manera, ya tú hiciste lo tuyo con nosotros”. Desde allí mi esposo tomó conciencia de lo que estaba pasando y mejoró su forma de ser. Siempre se dice: “Ser madre es la realización de toda mujer”, yo digo que haber tenido un nieto en los brazos y haber jugado con él, es la verdadera repuesta de haber vivido” y creo también, que el que no ha tenido un nieto o no ha jugado con él al final del viaje (que todos tenemos reservado) se llevara el vacío de faltarle algo. Y, para terminar, diré: los nietos son la repuesta de que hemos existido en esta vida, plasmada en “nuestro propio árbol genealógico” sin ellos no crecerían las nuevas ramas y sin ramas se acabaría todo el árbol.

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