Leticia Treviño

Espera esperanzada: Personas desaparecidas

“No sabemos nada…estamos en esa búsqueda…nos han dicho muchas cosas… hemos ido a varias partes, pero nada”. Así comentó Martha H. al referirse a su hijo Ramiro, desaparecido desde el 2010. A él y a otro compañero se los llevaron de la base de taxis donde trabajaban porque a la delincuencia organizada les estorbaban. Era un lugar en donde ellos (la delincuencia) operaban, no querían que los vieran. Llegaron unas camionetas y se los llevaron, los carros ahí se quedaron, con las llaves puestas.

Virgina B. tiene dos hijos, David y Mabel, desaparecidos desde el 2010. A todas partes a donde va, Virginia lleva las fotografías de ellos con la esperanza de que alguien los reconozca y le dé noticias. Fue un secuestro de grupo, los dos hijos, el novio de Mabel y un ayudante.

A ellos sí les pidieron rescate pero nunca los regresaron. “(para nosotros) no están perdidos, están desaparecidos…hacer leyes para que ya no se repita”, “buscarlos hasta encontrarlos es nuestro lema”.

La desaparición de personas es un fenómeno social. Hace referencia a eventos en que una persona o grupo de personas dejan de tener contacto con su familia de manera involuntaria. Con la desaparición de una persona también está implícita la falta de la información sobre ella.

Una distinción importante contra el secuestro, es justamente la falta de información ya que en las personas desaparecidas no se sabe quién se los llevó, ni las razones, aunque las personas hacen una construcción de sus propios significados y explicaciones.

En el secuestro, se establece contacto con la familia para pedir por lo general dinero por el rescate.

Las familias sufren la desaparición con mucho dolor y miedo.

Miedo de que vuelva a suceder con otros integrantes de su familia, miedo de no encontrarlos y volverlos a ver.

Hay mitos alrededor del tema, por ejemplo, que “levantan” a quienes andan metidos en problemas, que las personas que desaparecen están vinculadas a actividades delictivas y son víctimas de “ajustes de cuentas” (por algo se los llevaron…), que alguien de gobierno está involucrado (desaparición forzada), que se van de manera voluntaria con la pareja (se les denomina “no localizados”), que es la policía quien las ejecuta. Lo cierto es que la desinformación impera y ni las autoridades pueden precisarla, porque no quieren, no saben o no les conviene.

Son de mucha ayuda las organizaciones de derechos humanos como Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADHAC) que ofrecen un trabajo excelente de seguimiento legal, de acompañamiento psicológico y documentación de casos. Así mismo, los grupos de apoyo como el colectivo de Agrupación de Mujeres Organizadas por los Ejecutados, Secuestrados y Desaparecidos de Nuevo León (AMORES). Son un bálsamo a su dolor, son compañía compasiva.

En México se calcula que hay más de 40 mil personas desaparecidas, 26 mil cuerpos y decenas de miles de restos óseos sin identificar, y cientos de fosas clandestinas.

Nuevo León es uno de los cuatro estados con mayor cantidad de personas desaparecidas en el país.

“(AMORES) es un refugio a mi dolor y a mi esperanza de encontrar a mi hijo… ya son nueve años y estoy en pie de lucha…yo lo que quiero es encontrar a mi hijo, como esté”, señaló Martha H. Siempre tienen la esperanza del regreso. Un fuerte agravio social para todos.

Leticia Treviño es doctora en Innovación y Tecnología Educativa. Con experiencia docente en profesional, posgrado y doctorado. Actualmente es Directora de Relaciones Institucionales de la Universidad Regiomontana. trevino@u-erre.mx

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