Leticia Treviño

Prepararnos para ser adultos mayores felices

A partir de los 65 años las personas son consideradas adultas mayores.

Esta etapa puede resultar difícil según la calidad de vida que se tuvo en los años previos y de la actitud ante la vejez, proceso que es irreversible e inevitable. Al llegar a esta edad se empiezan a ser evidentes situaciones que requieren decisiones que pueden representar cambios drásticos en el estilo de vida.

Aspectos relacionados con la salud, el trabajo, administración de bienes, adecuaciones de vivienda, uso del tiempo libre, entre otros, deben ser analizados bajo las ópticas de seguridad y bienestar.

Para abordar el tema es conveniente una visión integral que favorezca desde temprana edad, adquirir una cultura del envejecimiento para que las personas al llegar a esta edad, sean socialmente activas y con un grado aceptable de independencia económica.

Esto implica llevar una vida sana, ahorrar parte de los ingresos y cultivar amistades y aficiones que puedan perdurar a través de los años.

Los derechos de las personas adultas mayores refieren temas de acceso a salud, a la no discriminación, a la protección contra el maltrato o violencia, recibir atención de la familia y sociedad, vivir en lugares seguros, contar con trabajo cuando se tengan las condiciones para su desempeño, participar en actividades cívicas y culturales, entre otros aspectos relacionados con el cuidado y dignidad. El acompañamiento de la familia, la ayuda profesional y el apoyo emocional son indispensables.

Así mismo, contar con una actitud favorable de aceptación de las nuevas condiciones de vida y buscar nuevos intereses. Las estancias para adultos mayores, temporales o definitivas, son una buena alternativa cuando la persona está de acuerdo con ellas. Garantizan el cuidado necesario y el soporte afectivo al tener nuevas relaciones y actividades sociales; ayudan a evitar la depresión que es muy frecuente.

Sin duda, lo mejor que podemos hacer por nuestros adultos mayores es escucharlos, respetarlos, cuidarlos y amarlos. Ayudarlos a ser felices.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también

Cerrar
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar