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Se despide el Real Madrid de la Copa del Rey tras frenético encuentro con la Real Sociedad

Un huracán pasó por el Bernabéu y eliminó al Real Madrid (3-4). La Real Sociedad destapó todas las vergüenzas defensivas de los blancos y les dejó fuera de la Copa del Rey, que se confirma como la competición maldita de Zidane.

El dominio fue madridista de inicio, con Benzema metiendo miedo con un disparo algo escorado que desvió Remiro y Vinícius haciendo daño desde la izquierda, pero el paso de los minutos hizo que la Real se asentara y creciera en su juego acaparando cada vez más balón y saliendo con peligro a la contra. En una de ellas, un disparo de Isak lo desvió Areola al centro, Odegaard recogió el balón y su chut, muy centrado, se lo comió el portero galo, que no supo reaccionar a tiempo a un balón que debió ser suyo.

El gol dejó tocado a los blancos, que atacaban sin ideas y eran desbordados constantemente por una Real con las ideas muy claras. Fue a la media hora cuando el choque se volvió loco. Un disparo de James lo despejó Remiro en una buena parada y una gran jugada de Vinícius por la izquierda acabó en un potente chut de Valverde ante el que se lució de nuevo el meta vasco.

Sergio Ramos cabeceó al larguero en una jugada anulada por fuera de juego y Marcelo metió miedo con un disparo que detuvo Remiro. Eran los mejores minutos blancos, pero entre tanto ataque se descuidó atrás y dos contragolpes casi suponen el segundo, pero en ambas perdonó Isak. Primero remató demasiado alto cuando estaba solo, después se fue a la meta sin oposición y su disparo se perdió alto. 

Todo lo que había fallado Isak en la primera parte lo metió al comenzar la segunda. Arrancó con un gol anulado por fuera de juego, pero después enganchó una tremenda volea para poner el segundo. Y cuando el Bernabéu estaba aún digiriéndolo, el sueco recogió el balón en el área y se sacó un zurdazo que se coló por toda la escuadra.

No se rindió el Madrid, y no tardó en marcar el tercero con un chut de Marcelo, como siempre bien en ataque y superado atrás.

Se volcaron los blancos en busca de la heroica, pero con más corazón que cabeza, y cada contragolpe parecía medio gol. Y así llegó el cuarto, con un pase de Isak que Mikel Merino metió ante la pasividad de la zaga blanca.

Vinícius, el mejor del Madrid, lo intentó todo hasta el final. Marcó un gol de cabeza que fue anulado y tras su enésima gran jugada por la izquierda le regaló el tanto a Rodrygo, que hizo el segundo. La fe infinita de los blancos creció y, cuando todo parecía perdido, Nacho hizo el tercero en el minuto 92, el milagro parecía posible.

Apretaron los de Zidane en los cinco minutos finales, pero la Real aguantó. Aunque sufriendo más de lo esperado, al final las semifinales fueron suyas

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