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1.200 yihadistas de 45 nacionalidades, en el limbo judicial en el norte de Siria

(EL PAIS) “Hace cinco meses teníamos 900 yihadistas extranjeros presos, pero en los últimos días se han rendido otros 300 lo que asciende a 1.200 terroristas”, cuenta en una entrevista telefónica desde la localidad siria de Baguz un oficial kurdo de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS y compendio de milicias kurdo-árabes aliadas de coalición). Los presos suman 48 nacionalidades distintas sin que el oficial logre precisar cuántos son europeos. En cuanto a las mujeres extranjeras que se han sumado al Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), las FDS aseguran que cinco meses atrás contabilizaron a 550 recluidas en los campos de desplazados junto con 1.200 menores. “Llamamos a los países de origen de estos yihadistas a llevárselos o, en su defecto, a crear una tribunal internacional para juzgarlos”, dice en mensajes de voz y desde el norte de Siria el portavoz de las FDS, Mustafa Bali.

A pesar de que la coalición internacional niega disponer de estadísticas oficiales sobre aquellos detenidos en Irak o Siria, el presidente de EE UU, Donald Trump, ha llamado mediante un controvertido tuit este sábado a los países europeos a repatriar a 800 yihadistas advirtiendo de que “estos podrían quedar en libertad tras la inminente derrota del califato”. Fuentes militares españolas aseguran que “no hay hasta ahora ningún nacional español hombre o mujer entre los apresados por las Fuerzas Democráticas Sirias”, pero que en materia de seguridad la preocupación procede “del vínculo que mantienen con España algunos marroquíes allí arrestados”. Un estudio elaborado por el Real Instituto Elcano, cifra en 223 los combatientes terroristas extranjeros que partieron de España entre 2012 y 2017 para sumarse a la yihad en Siria y otros países. El perfil es en un 89,7% varones y con edades comprendidas entre los 31 y los 40 años. En cuanto a los nacionales, se calcula que entre 160 y 200 yihadistas españoles se sumaron a grupos yihadistas en Siria e Irak junto con 21 mujeres durante ese mismo periodo.

Las cifras de yihadistas internacionales apresados aumentan cada día conforme las fuerzas kurdo-árabes amparadas por los cazas de la coalición estrechan el cerco sobre los 600 metros cuadros en los que Bali calcula se atrincheran “unos 300 yihadistas entre miles de civiles”. El uso de civiles como escudos humanos por parte de ISIS ha ralentizado la ofensiva y postergado una victoria que el portavoz vaticina proclamará en las próximas 72 horas. Los milicianos apostados en Baguz aseguran por su parte que casi todos los yihadistas que se rinden o intentan huir entre los desplazados son “o bien occidentales o iraquíes, pero raramente sirios”.

El cómputo que hace Trump representa el remanente de los 45.000 combatientes internacionales que según los servicios de inteligencia estadounidenses viajaron en 2014 desde las cuatro esquinas del planeta para sumarse a un califato entonces en expansión. Según el centro de estudios The Soufan Group, 2.200 de los 6.000 europeos contabilizados seguían con vida en Siria e Irak en enero de 2018. Los franceses constituyen, según el citado informe, el grupo más numeroso al igual que el país galo cuenta con la cifra más elevada de menores (460) y de mujeres: con 320 entre un total de 5.000 extranjeras que emigraron a tierras del ISIS. “El anuncio de la retirada estadounidense ha cambiado la realidad en el terreno y la posición de Francia”, valora en una entrevista telefónica desde París el experto galo en yihadismo, Romain Caillet. “Ahora el escenario que se baraja a medio plazo es que tras la retirada de EE UU entren las tropas turcas o las sirias en esa zona. Por los que los yihadistas franceses pueden convertirse en una carta de presión sobre París en manos del uno o del otro”, acota.

Lo cierto es que Francia ha cambiado su postura al anunciar dos semanas atrás que plantea repatriar a parte de sus ciudadanos arrestados por las FDS que se estiman en 130 yihadistas presos y en otras 70 mujeres junto a menores recluidos en campos para familiares de yihadistas en el norte de Siria. Según Caillet, esta decisión entraña un dilema para el Eliseo por elevado coste político que supone puesto que la mayor parte de la opinión pública francesa se opone a la repatriación de sus radicales.

A los hombres que acudieron, y a los niños que nacieron en el califato, también hay que añadir un centenar de niños soldado de entre 12 y 17 años que lucharon bajo la bandera del ISIS y que hoy cumplen penas de entre tres y siete años en el correccional Hori de la región kurda de Qamishli, en el noreste sirio. La portavoz del correccional, Nuyan, aseguró a este diario en conservaciones telefónicas que en las instalaciones no hay ningún ciudadano español, aunque sí otras nacionalidades europeas y que, al igual que las prisiones, es gestionado y financiado por las Fuerzas Democráticas Sirias.

El número de iraquíes y sirios que lucharon en el Ejército yihadista duplican el de extranjeros según las cifras que manejan las milicias en el terreno. En el consejo local de Raqa, los líderes árabes han presionado por la liberación de cientos de sus jóvenes arrestados por luchar con el ISIS y recurrido a la compleja red de contactos tribales para reciclar a parte de ellos alistándolos en las filas de las FDS. Las mismas milicias que esta semana se aprestan a acabar con la última bolsa yihadista enquistada en el 25% del territorio sirio bajo su control.

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EL PAIS
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