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Georgia y Alabama ejecutan a dos asesinos

Georgia ejecutó ayer a Carlton Gary, un violador y asesino en serie de ancianas conocido como “el estrangulador de las medias” que sembró el terror en la ciudad de Columbus en 1977 y 1978.

Mientras, Alabama ejecutó hoy a Michael Eggers, un hombre condenado a muerte por asesinar a su jefa en el 2000 y que en los últimos años había renunciado a presentar recursos porque quería que el estado lo matase.

A Gary lo condenaron a muerte por tres de los asesinatos, pero era el principal sospechoso de otros cuatro cometidos durante un lapso de siete meses en Columbus y de otros dos en Nueva York. En total, nueve mujeres muertas.

Afroamericano de 67 años, Gary murió a las 10:33 p.m., hora local, tras recibir una inyección letal en la prisión estatal de Jackson, según notificó el Departamento de Correcciones de Georgia.

Gary defendía que su condena era fruto de un montaje orquestado por policías y fiscales. Este jueves rechazó su derecho a pronunciar unas últimas palabras, también de elegir una última cena.

Cuando Gary actuó por primera vez en Columbus el 11 de septiembre de 1977 ya había estado en la cárcel en Nueva York por una violación y asesinato en 1969. Gary apenas cumplió cinco años porque a él solo le imputaron robo, mientras que el asesinato lo cargó un cómplice.

A principios de 1977 fue detenido otra vez por robo a una mujer a la que también violaron e intentaron asesinar, pero Gary escapó de la cárcel y huyó a Columbus (Georgia), su ciudad natal.

Entre el 11 de septiembre de 1977 y el 20 de abril de 1978, Gary atacó en sus casas a nueve mujeres que vivían solas y que tenían entre 59 y 89 años, siete de las cuales murieron estranguladas con sus propias medias como arma.

El periodista local Billy Winn, explicó al rotativo The Atlanta Journal-Constitution que esos meses se vivieron “como un asedio” y “cambiaron a las personas” en Columbus, que dejaron de salir de noche de sus casas.

Las mujeres mayores que vivían solas invitaban a familiares a mudarse con ellas, dijo.

Los ataques cesaron después del 20 de abril de 1978. Aunque en entonces no se sabía el por qué, después se supo que Gary dejó Columbus y se fue a Carolina del Sur, donde fue detenido por una serie de atracos y pasó un tiempo en la cárcel.

En 1984 la Policía de Columbus conectó a Gary con los asesinatos después de hallar una pistola robada en 1977 cerca del lugar de uno de los ataques.

La pistola había ido de mano en mano de familiares de Gary, cuyas huellas dactilares coincidieron con las encontradas en las casas de tres de las asesinadas, las tres por las que sería condenado a muerte en el juicio.

El ADN de Gary, además, lo conectaría más tarde con la violación y asesinato de otra mujer en Nueva York en 1975, su novena víctima mortal.

A Gary lo detuvieron ese 1984 en un motel de Albany (Georgia) y una vez en Columbus identificó algunas de las viviendas en las que se habían cometido los ataques, entre ellas las tres en las que se encontraron sus huellas.

En agosto de 1986 fue condenado a muerte por los asesinatos de Florence Scheible, de 89 años; Martha Thurmond, de 70; y Kathleen Woodruff, de 74.

Gary fue el primer ejecutado este año en Georgia y el sexto en todo el país.

Carlton Gary

Desde que el Tribunal Supremo restituyó la pena de muerte hace ya cuatro décadas, 1.471 presos han sido ejecutados en Estados Unidos, 71 de ellos en Georgia.

Aplican la pena de muerte a asesino de su jefa en Alabama

Por otro lado, a Eggers, un blanco de 50 años, lo declararon muerto a las 7:29 p.m., hora local, tras recibir una inyección letal en la prisión Holman de Atmore (Alabama), según notificó el Departamento de Correcciones de ese estado sureño.

Eggers llevaba años pidiendo al estado de Alabama que acelerase su ejecución, había despedido a sus abogados y había renunciado a presentar los recursos a los que tiene derecho todo reo a lo largo del proceso de apelaciones.

Pese a sus deseos, los antiguos abogados de Eggers solicitaron a los tribunales que detuviesen la ejecución alegando que el reo no estaba capacitado mentalmente para tomar esa decisión, pero el Tribunal Supremo rechazó hoy en última instancia esa petición.

Hoy, 17 años después del asesinato que le llevó al corredor de la muerte, Alabama finalmente ejecutó a Eggers.

Eggers fue condenado a muerte por asesinar en diciembre del 2000 a Bennie Francis Murray, su jefa en la feria ambulante en la que había trabajado en Alabama.

Michael Eggers

Según documentos judiciales, tras dejar el trabajo en la feria ambulante Eggers pidió a Murray que le volviera a contratar, pero ella no lo hizo porque en ese momento estaba inactiva.

Murray, sin embargo, trató de ayudar a Eggers: le estaba buscando trabajo y le acompañaba con su vehículo a varios sitios que él le pedía ir.

En uno de esos trayectos, el 30 de diciembre del 2000, Eggers atacó a Murray, la arrojó del vehículo y se dio a la fuga.

Sin embargo, tal y como él mismo confesó, dio la vuelta al poco rato para rematarla y escondió su cuerpo en una zona boscosa.

Cuando el esposo de Murray denunció su desaparición, el rastro de las tarjetas de crédito de la mujer y algunas llamadas telefónicas condujeron a la detención de Eggers en Florida una semana después del asesinato.

Hoy, el reo renunció a su derecho de pronunciar unas últimas palabras y también de escoger una última cena.

Además, pidió al estado de Alabama que no permitiera a ninguno de los abogados que le habían representado durante el proceso que presenciara la ejecución, a la que sí estaba previsto que acudieran su hermano, su cuñada y dos amigos.

Eggers fue el primer ejecutado este año en Alabama y el quinto en todo el país.

Desde que el Tribunal Supremo restituyó la pena de muerte hace ya cuatro décadas, 1.470 presos han sido ejecutados en Estados Unidos, 62 de ellos en Alabama.

Fuente
EFE
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Redacción La Visión

La Visión es el periódico de los Latinos en EE.UU. que nos mantiene informado sobre el acontecer local y mundial de una manera clara y ágil.

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