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Las otras guerras comerciales de Trump

WASHINGTON (AP) — La publicitada batalla comercial de Donald Trump acapara titulares y sacude las bolsas de valores de todo el mundo. Cuando no está fajándose con China, está forzando la renegociación de un tratado con México y Canadá o amenazando con cobrar aranceles a la importación de autos europeos.

Paralelamente, sin embargo, libra decenas de combates que pasan inadvertidos, sobre bolsas de tejidos laminados de Vietnam, tartas de cerezas secas de Turquía, bandas elásticas de Tailandia y muchos más.

En total, el gobierno de Trump ha lanzado 162 investigaciones de denuncias de que otras naciones exportan productos a precios rebajados o subsidian a sus exportadores. Esto representa un aumento del 224% en relación con los casos que se litigaron durante el gobierno de su predecesor Barack Obama.

Si el Departamento de Comercio determina que las empresas estadounidenses fueron perjudicadas –y esa conclusión es avalada por la Comisión Internacional de comercio– se fijan aranceles que pueden sacar esos productos del mercado.

El jueves, por ejemplo, el departamento anunció aranceles de hasta un 337% en una batalla en torno a mostradores de baños y cocinas, o al menos sobre las losas de cuarzo de China usadas para su fabricación.

Estos casos no tienen nada que ver con la madre de todas las guerras comerciales de Trump: Su puja con China por la agresiva campaña de Beijing para tratar de transformar empresas chinas en líderes mundiales en campos como la inteligencia artificial y los automóviles eléctricos. Las dos economías más grandes del mundo se están dando duro, imponiendo aranceles a los productos del otro.

Los casos contra el “dumping” (precios rebajados) y los subsidios son comunes toda vez que una empresa o industria se siente perjudicada por una competencia extranjera desleal. Pero por primera vez el mismo gobierno planteó uno de estos casos, en el 2017, contra unas láminas de aluminio chinas, sin esperar que la industria se quejase y pidiese ayuda.

“Son mucho más agresivos en todos los sentidos”, comentó Mary Lovely, economista de la Universidad de Syracuse.

El secretario de comercio Wilbur Ross afirmam que las políticas comerciales del gobierno han “cambiado para siempre la conversación sobre el comercio” y que los casos de dumping y de subsidios “ayudan a emparejar las cosas para las empresas y los trabajadores estadounidenses”.

La política del gobierno de anteponer los intereses de Estados Unidos por sobre todas las cosas (“America First”) alienta a que más empresas denuncien competencia desleal.

Las sumas involucradas en estos casos son demasiado pequeñas como para tener un impacto grande en una economía de 21.000 billones de dólares.

Pero para las empresas involucradas, es a veces una cuestión de supervivencia.

Los diarios, que enfrentan su propia crisis, por ejemplo, sufrieron un aumento en los costos cuando el Departamento de Comercio impuso el año pasado aranceles al papel periódico canadiense. Algunos diarios anunciaron despidos como consecuencia de ellos, que no llegaron a producirse porque la comisión de comercio, que hace de tribunal independiente, dejó sin efecto los aranceles en agosto pasado, evitando un devastador aumento en los costos de los diarios.

Cuando el gobierno prepara casos, muchas empresas, especialmente las pequeñas, a veces son tomadas por sorpresa, según Paula Connelly, abogada especializada en temas comerciales de Woburn, Massachusetts.

“Llevo mucho tiempo en esto y nunca vi semejante cantidad de investigaciones”, comentó.

Hace poco recibió muchas llamadas de importadores que se veían muy afectados por las tarifas al cuarzo. El propietario de una compañía dijo que podría verse obligado a cerrar su negocio.

“Tenían dos días para conseguir un par de cientos de miles de dólares para pagar aranceles contra el dumping y los subsidios”, señaló.

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AP
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